El hombre que tuvo un muy mal día en Pompeya

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Última víctima descubierta en Pompeya. Un hombre decapitado por el impacto de la jamba de una puerta
Última víctima descubierta en Pompeya. Un hombre decapitado por el impacto de la jamba de una puerta

Alrededor del 24 de agosto del año 79 el tiempo se detuvo en la bahía de Nápoles, en la Antigua Roma. El monte Vesubio entró en erupción de forma muy violenta. En apenas 24 horas, la ciudad romana de Pompeya, llena de vida horas antes, quedó sepultada bajo una capa de tefra o piroclastos (cenizas y piedras) de hasta tres metros de grosor. Varias nubes ardientes y tóxicas, los flujos piroclásticos, descendieron de los flancos del Vesubio a altas velocidades, arrasaron los edificios y asfixiaron y carbonizaron a las víctimas. Se calcula que murieron 16.000 personas. Cuatro ciudades romanas (Pompeya, Herculano, Oplontis y Estabia) quedaron sepultadas por el apabullante poder del volcán Vesubio.

 

La reanudación de las excavaciones en marzo de este año ha permitido a los arqueólogos adentrarse un poco más en lo que ocurrieron en esas terribles horas. Los investigadores han hallado recientemente los restos de un hombre de unos 30 años de edad, tal como ha informado en un comunicado el Parque Arqueológico de Pompeya. La víctima padecía de cojera, y fue aplastada por un bloque de piedra de un metro de largo que voló por los aires, como si fuera una brizna de hierba, a causa del choque de un flujo piroclástico.

«Este hallazgo tan interesante nos recuerda a un caso análogo de un esqueleto (…) de un individuo cojo, que probablemente no pudo escapar por sus dificultades para moverse», ha explicado en un comunicado el arqueólogo Massimo Osanna, director general del Parque Arqueológico de Pompeya.

Esta víctima sufrió el brutal impacto de un bloque de piedra de unos 300 kilogramos que probablemente era la jamba de una puerta, cuando seguramente trataba de huir de la erupción. El choque le hizo volar hacia atrás, con la caja torácica aplastada. Al parecer, su cabeza se desprendió del cuerpo y el choque enterró la parte superior de su tronco en las cenizas de la calle.

Alcanzado por el flujo piroclástico

El esqueleto fue descubierto en las nuevas excavaciones de Regio V, reanudadas en marzo, en el cruce de «Vicolo delle Nozze d’Argento». Aparentemente, esta persona sobrevivió a la primera fase de la erupción y estaba recorriendo la calle, ahora cubierta de una gruesa capa de lapilli (cenizas), cuando le alcanzó el flujo pirocástico.

Los análisis antropológicos han concluido que la víctima era un hombre de unos 30 años. Las lesiones halladas en su tibia indican la presencia de una infección ósea, que probablemente le causó graves problemas de cojera.

Las nuevas excavaciones de Regio V están centradas en una zona llamada «la cuña», situada entre «La casa de la Boda de Plata» y «La casa de Marcus Lucretius Fronto», al norte de Pompeya. En estas han salido a la luz tres edificios con grandes balcones, ánforas de vino y mosaicos, así como los esqueletos de una caballo engalanado y de un niño que trató de esconderse de la destrucción.

El despertar de la montaña

El Vesubio es un cono compuesto o estratovolcán (como el Teide), un tipo de volcán que se caracteriza por erupciones muy violentas y repentinas: este tipo de bocas eruptivas parece estar detrás de la erupción catastrófica de la isla de Santorini (en Grecia), que algunos vinculan con el continente perdido de la Atlántida, o la destrucción de San Pedro (en Martinica), donde murieron 28.000 personas en 1902 y donde solo hubo un superviviente. En 1980 el estratovolcán de Santa Elena entró en erupción en Estados Unidos.

El monte Vesubio había estado dormido durante siglos, y solo unos fuertes terremotos en torno al año 62 después de Cristo podían hacer presagiar lo que estaba por llegar. Los testimonios de Plinio el Joven han permitido documentar lo que ocurrió en Pompeya en torno al 24 de agosto del año 79. Por desgracia, este testigo de la catástrofe, que la siguió desde la cercana ciudad de Miseno, perdió aquel día a su tío, el historiador, naturalista y militar Plinio el Viejo, prefecto de la flota naval. Este zarpó para socorrer con sus galeras a las víctimas, pero murió a causa de la erupción.

 

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