«Los niños funcionan mejor cuando se les explican las cosas»

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Los niños funcionan mejor cuando se les explican las cosas
Los niños funcionan mejor cuando se les explican las cosas

Los niños funcionan mejor cuando se les explican las cosas. Falta de comunicación de calidad con los hijos, romper con las rutinas o no planificar bien unas vacaciones son algunos de los errores que se deben tener en cuenta en las familias, sobre todo en verano.

Los españoles esperan las vacaciones de verano durante todo el año, pero, en ocasiones, esta época estival supone un reto para las familias. Una mala organización puede llevar consigo unos días sin descanso, por el estrés que supone tenerlo todo a punto y por las dudas «por si se olvida algo». En este ambiente de caos y desorden, Silvia Álava, especialista en psicología clínica y de la salud y en psicología educativa y familiar, ha elaborado una serie de consejos y pautas a seguir para los padres, a través de Lidl y su nuevo gama de productos Lupilu.

«Es cierto que cada niño es diferente, pero existen reglas básicas que se pueden seguir en todos los hogares», afirma Álava, quien centra las pautas en un tema principal: la falta de comunicación entre padres e hijos. «Hay que captar su atención y para ello es necesario agacharse a su altura, llamarlo por su nombre y que haya contacto físico si fuese necesario».

La experta insiste en que en verano es el mejor momento para potenciar la comunicación con los pequeños. «No basta con preguntarles qué tal están, también hay que expresarles cómo os sentís vosotros. Se les puede decir “no” pero siempre se debe explicar el por qué de esa negación», continúa Álava.

«En consulta hay niños que me han llegado a decir que quieren que sus papás les escuchen con los ojos. Los mayores deben tener, en determinados momentos, atención plena hacia los hijos, olvidándose del móvil y de otras distracciones», asegura.

Guía práctica para vacaciones
Lo primero que se tiene que tener en cuenta es cómo es nuestro hijo. «A un bebé no se le puede alterar los horarios de comida porque los padres quieran comer en el chiringuito a las 3 de la tarde», insiste Silvia Álava. No se puede pretender que un niño se adapte a los horarios de los adultos. «Hay que respetar los tiempos de las comidas, no de forma estricta, pero sí tratar de mantenerlo».

No, necesariamente, todos los niños tienen que comer la misma cantidad. «Si el niño no tiene más hambre, no pasa nada. Hay que tener en cuenta que en verano el apetito se altera, por el calor, las piscinas… Eso sí, la dieta que tomen debe ser lo más equilibrada posible, donde abunden las frutas y las verduras», asegura la especialista.

«Un niño no tiene percepción de lo que es la sed. Por tanto, los padres deben estar pendientes de hidratarles a cada cierto tiempo». Álava comenta también la idea de la higiene, lo primero y más básico a tener en cuenta. «Según van creciendo, se les debe ir inculcando hábitos de higiene para que cuiden de su cuerpo y vean lo importante que es».

Rutina significa hacer lo mismo y a la misma hora. En cuestiones de sueño, no deben tampoco alterarse los ritmos. «Los niños, cuando duermen, es cuando más actividad tienen. Es fundamental que duerman y lo hagan durante las horas mínimas recomendadas», continúa.

«¿Cuánto falta para llegar?»
La impaciencia de los pequeños en los viajes se intensifica a medida que pasan los minutos y no han llegado a su destino. La típica frase «¿Cuánto falta para llegar?» se repite continuamente y no son capaces de parar porque nunca les convencen las respuestas que reciben.

«El primer error surge al pensar que se tardará lo mismo que cuando viajaban sin niños. Hay que evitar hablarles de tiempo y usar frases del tipo “llegaremos para comer”. Los niños funcionan mejor cuando se les explican las cosas», afirma Álava.

Para hacerles olvidar la «frase maldita», la experta aconseja que se jueguen con los hijos durante las horas que dure el trayecto, dejando el recurso de darles la tableta para el último momento. «Jugar el “veo, veo”, a las “palabras encadenadas”…, conseguirá captar su atención y hacer que se distraigan».

Como último consejo, la psicóloga habla de la nostalgia, de los recuerdos que vendrán en el futuro sobre los hechos cometidos en el pasado. «Van a recordar con más cariño los juegos en el coche que los vídeos que fueron viendo en la tableta o en el móvil».

«Siempre va a depender de uno mismo la calidad del tiempo. Aprovechar los momentos con los hijos es lo más importante, porque nunca volverán a tener la misma edad que estas vacaciones», concluye Silvia Álava.

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