Netflix y Hulu cuentan la historia detrás de “Fyre”, el “lujoso” festival de influencers que acabó siendo una gran estafa

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Las expectaciones generadas por la promoción del festival (foto) no se correspondieron con la realidad.
Las expectaciones generadas por la promoción del festival (foto) no se correspondieron con la realidad.

El “Fyre” fue el festival más comentado de 2017, pero no porque nadie se lo pasara bien en él.

Publicitado por figuras tan famosas como las modelos Bella Hadid o Haily Baldwin, el festival fue anunciado como una glamurosa fiesta en una isla desierta de Bahamas.

Las entradas costaban hasta US$100.000 y a los invitados se les prometió alojamientos de lujo y lo mejor “en comida, arte, música y aventura”.

Pero todos acabaron topándose con tiendas pensadas para emergencias, colchones tirados en el suelo y empapados por la lluvia, pequeños sándwiches con un trozo de queso o su equipaje tirado en un aparcamiento, a oscuras.

Su promotor, el joven empresario Billy McFarland, fue condenado a seis años de prisión por fraude.

Y ahora dos documentales, uno producido por Netflix y otro por Hulu, ahondan en cómo se produjo la estafa y las razones detrás de ésta, a través de entrevistas a organizadores y participantes, profesionales externos del sector o víctimas.

Ambos proyectos tienen algo que el otro no tiene, y comparten críticas y ataques de sus responsables.

Hulu ofrece una entrevista exclusiva con McFarland antes de que entrara en prisión; una oportunidad que el director del de Netflix asegura que tuvieron gracias a que le pagaron y que desde Hulu confirmaron, sin dar la cifra exacta.

El proyecto de Netflix, por su parte, es considerado tendencioso por los promotores de Hulu porque, apuntan, está coproducido por la misma agencia de publicidad que fue contratada para promocionar el festival, Jerry Media.

Un joven emprendedor

La historia del festival es la del propio emprendedor que lo lidera, Bill McFarland, un veinteañero conocido antes del festival por otras iniciativas como Magnises, una tarjeta de crédito para eventos que acabó también siendo una estafa.

Por una cuota anual de US$250, los usuarios de la tarjeta podrían acceder con descuentos a una serie de eventos y fiestas exclusivas en su ciudad, pero en muchos de los casos nunca se llegaron a producir.

Tras esa iniciativa, se creó “Fyre”, para lo que contó con la ayuda del rapero neoyorquino Ja Rule.

Con el apoyo del cantante, McFarland convenció a productores, influencers, publicistas, inversores e incluso trabajadores locales de las Bahamas para montar un supuesto festival lujoso, sin tener experiencia en esta tarea y sin que su iniciativa fuera viable la mayoría de ocasiones, según refleja la producción de Netlix.

La justicia estadounidense concluyó que “falseó” las cuentas de su empresa, Fyre Media Inc, para ganar la confianza de inversores, asegurando que la compañía facturaba millones cuando en realidad la cifra era menos de US$60.000.

En un principio, el rapero Ja Rule fue presentado como el coorganizador del evento, pero no fue ni arrestado ni acusado por el fraude. Sus abogados argumentaron que McFarland utilizó su nombre y sus contactos para promoción.

El festival costó a los inversores, incluido Ja Rule, alrededor de US$26 millones, casi la misma cantidad que el juez ordenó a McFarland que devolviera.

En la entrevista con Hulu, McFarland desvincula su situación legal del festival e insiste en que no incumplieron ninguna ley con “la organización del festival”.

¿Un desastre anunciado?

Seth Crossno, un bloguero y productor de podcast, y tres amigos de éste se gastaron US$45.000 en sus entradas, viajes y alojamientos de lujo en el festival.

Pero cuando llegaron, se encontraron con que las instalaciones eran prácticamente como las de una obra en construcción.

“Había aún trabajadores y enormes camiones por todas partes”, explicó Crossno en el programa de radio, Radio 1 Newsbeat.

“Publiqué en Twitter una fotografía de un cuaderno con la planificación (del evento) que encontramos en el suelo y es desternillante”, relata.

“Hay una lista de las cosas que los organizadores querían pedir y eran cosas como 6.000 Skittles (marca de dulces) y 9.000 piruletas brillantes. ¿Había alguien que se pusiera a pensar en cómo organizar de verdad el festival?”.

Seth, que publica en su blog bajo el nombre de William Needham Finley IV, retransmitió su experiencia en vivo en Twitter y sus videos registraron millones de visualizaciones.

 

 

 

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